“Araña soy esposa de ciudadano. Tengo diez años viviendo en Estados Unidos. Entré por el cerro. Un abogado me dijo que me puede ajustar por el tiempo, por Ciudad Juarez o por la reforma. ¿Que debo hacer?”
¡No hagas nada! Lo problemático de lo que te dijo el abogado es que no es una mentira, pero sí es una trampa.
El ajuste por el tiempo [cancelación de remoción] requiere
1) diez años o más viviendo en los Estados Unidos;
2) Buen carácter moral;
3) Esposo, padre o hijo quien es residente legal o ciudadano;
4) Quienes sufrirían extremamente y extraordinariamente por tu deportación.
El único uso correcto de esta ley es como una defensa contra la deportación. Te servirá para comprar tiempo mientras esperas una posible reforma migratoria. Pero úsala como escudo y no como espada.
El sufrimiento extremo y extraordinario es un obstáculo tan difícil que casi no se alcanza nunca. Si ocaso alguien te dice que es alcanzable pregúntale porque la ley permite solamente 4,000 casos anuales basado en este tipo de perdón en todos los Estados Unidos con sus 12,000,000 de indocumentados y sus 3,000,000 de hijos ciudadanos de padres indocumentados.
Pero hay más de la trampa. Si en el caso de deportación puedes comprobar que has estado aquí los diez años requeridos y pierdes el caso, en muchas circunstancias puedes agarrar salida voluntaria.
Estés son las buenas noticias, porque no tendrás una deportación en tu expediente. Las malas noticias son que tu caso mismo comprueba que vivías más de un año ilegalmente en este país.
Así en vez de una deportación de diez años no mas tendrás una exclusión durante diez años. La diferencia es una pregunta académica.
El perdón por haber vivido mas de diez años ilegalmente es mas fácil de conseguir que la cancelación de remoción. Requiere en vez de sufrimiento “extremo y extraordinario” no mas “sufrimiento extremo” para los mismos parientes residentes legales o ciudadanos [menos que hijos que no cuentan en el cálculo porque, según la jurisprudencia antigua, deben de seguir sus padres al extranjero].
La misma fórmula “sufrimiento extremo” aplica al caso del esposo de ciudadano mandado a Ciudad Juárez por alguien inepto diciéndole que el perdón se conseguirá fácilmente. ¡No hay perdón fácil!
Así no mas queda la reforma migratoria.
A lo mejor será más benéfica que la amnistía de 1986, aunque no la espero en mis mejores sueños. La realidad es que habrá reforma migratoria más tacaña que la amnistía. Probablemente ayudará a esposos de ciudadanos como el ejemplo en el principio de este artículo quienes tendrán chanza de ajustar su estado migratorio desde adentro de los Estados Unidos. Pero aún esta posibilidad es obscura por tanta política que se va a tener que acomodar.
En breve: si te ofrezca una oportunidad inmediata de empezar con un enganche barato, recuerda, “a veces lo barato sale bien caro” y no la aceptes. No te mueves. Habrán más oportunidades mejores y más económicas cuando viene la reforma. 
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